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‘La programación en sí misma es una metodología de pensamiento’, entrevista a Gorka Cortázar

25 julio, 2012

Gorka Cortázar, venezolano afincado en Madrid, es un profesional transdisciplinar que habita el complejo mundo de la creación new media. Contactamos con él como docente de la escuela, con motivo de la colaboración entre IED Madrid y la publicación de cultura arte contemporáneo internacional  ARTECONTEXTO, en cuyo último número se hace una mención especial a uno de los alumnos de Gorka: Young-Uk Ha. En la escuela de Visual Communication del IED hemos disfrutando mucho aprendiendo de Gorka y su metodología didáctica, y no queríamos esperar al final del verano para compartir aquí sus reflexiones.

Visuales interactivos para Patafunk, Caracas, 2009.

 Un ámbito como el tuyo a veces provoca miedo o incluso rechazo en quienes quieren trabajar en el ámbito del diseño, ya que no lo consideran indispensable para ejecutar su trabajo, ¿cómo podrían ahuyentarse prejuicios de este tipo? ¿Crees que están fundamentados? ¿Podrías darnos algunos ejemplos que demuestren la complementariedad de ambos ámbitos –programación y diseño-?

Creo que rechazo a la programación es parte del miedo que genera a nosotros lo desconocido, o lo que otros tildan de muy complejo. Es como el rechazo a la física o las matemáticas en el instituto, que siempre viene dado por una mala aproximación al aprendizaje, más que por su verdadera dificultad.

Desde la aparición del mundo digital como elemento principal en la práctica del diseño, las fronteras entre diseñadores y programadores se van volviendo cada vez más difusas. Ya desde finales de los 90 con la moda de los sitios en Flash, comenzaron a aparecer roles híbridos de diseñadores/programadores, que han sido los que han empujado los limites de la profesión hasta puntos que no eran fácilmente predecibles. En mi opinión, el solo pensar desde la perspectiva de diseño no garantiza el éxito de un proyecto digital, es tan importante el cómo funciona, cómo se aproximan los usuarios, si cubre las necesidades del cliente, y un largo etcétera de valores interconectados.

Desde la perspectiva del arte, la aparición y popularización de herramientas computacionales orientadas a artistas (Max/MSP, VVVV, Processing, OpenFrameworks, por solo nombrar algunos) ha creado una nueva manera de aproximar dos áreas que parecían disimiles, y que sin embargo están inevitablemente de la mano, combinadas entre sí.

En mi caso, que estudié Sociología, me fue totalmente natural aprender los leguajes del diseñador, del programador, y en los últimos años de la computación creativa, porque no tenía ninguno de los prejuicios clásicos de un diseñador, ingeniero, o artista. Cuanto más multidisciplinarios podamos ser, aportamos más a los proyectos que participamos.

Tal vez estos prejuicios están fundamentados más en la estructura cerrada que aún tienen muchas universidades, forzando la separación del ingeniero con respecto a otros campos, que en una realidad que lo exija así; cada vez más vez en el mundo profesional la necesidad de roles que puedan conjugar conocimientos de múltiples áreas, para poder afrontar los retos que presenta nuestra cambiante sociedad.

Una vez demostrado que efectivamente es defendible la práctica, cuéntanos más acerca de la sostenibilidad de la misma. Eres freelance, y sospechamos que esta es la única forma de enfrentarse a una práctica profesional de tal amplitud, ¿cierto?


La computación creativa es un campo complicado para vivir de él. Si bien hay varias compañías establecidas en Europa que se dedican únicamente al área, lo más normal es la creación de colectivos desechables que colaboran por un período corto de tiempo en proyectos específicos, ya que cada vez es más difícil atender proyectos complejos con solo un colaborador.

Europa permite tres grandes maneras de vivir de esta área de negocios. Puedes tratar de entrar en alguna de las compañías del área, principalmente orientadas a iluminación arquitectónica, stands creativos para eventos publicitarios y áreas similares, lo cual suele ser difícil para una persona que está comenzando. Otra opción, para aquellos mas interesados en el lado artístico del mundo, es tratar de entrar en el circuito de residencias artísticas a lo largo de Europa, que pese a ser complicado, es muy gratificante.

En mi caso compagino una vida profesional corporativa (como programador senior en Telefónica Learning Services) con mis proyectos personales del área artística, los cuales desarrollo como freelance. Luego de 15 años de experiencia en el mundo corporativo, me gusta mucho, pero necesito el otro lado para completar mis necesidades e intereses. Mis proyectos de computación creativa los desarrollo casi siempre con Rodrigo Arcaya, basado en Miami, bajo el nombre de Tecné Collective. El hecho de trabajar ha distancia nos ha ayudado mucho a utilizar metodologías de trabajo más estructuradas y nos permite tener un rango de clientes más amplio que si trabajáramos cada quien por nuestra cuenta.

Colors in sound, con Klang!, para Red Bull Music Academy, Madrid, 2011 (Foto cortesía de whiteemotion.com)

Pasando ahora al ámbito de la docencia, ¿Qué metodología didáctica utilizas en tus clases? ¿Qué elementos consideras fundamentales para que los estudiantes comprendan y valoren la dinámica de la programación aplicada al proceso creativo?


Al ser un programador autodidacta, la única metodología que me convence del todo es aprender haciendo las cosas. Si bien la teoría es importante, tiene que ir, en mi opinión, de la mano con entender sus porqué y sus razones de ser, o termina siendo solo palabras sin sentido.

Trato que los estudiantes de mis talleres aprendan en función a sus intereses y necesidades, ya que la computación creativa es un campo tan amplio, que ninguno de los que trabajamos en ella podríamos explorar todas sus aristas. Un taller es una simbiosis entre un facilitador y un grupo de personas con intereses particulares, y siempre se tiene que adaptar a las necesidades de ambos.
La programación en si misma es una metodología de pensamiento, limitada y acotada por las herramientas que utilizas, lo cual no es tan distinto al diseño cuando lo ves desde una perspectiva abstracta. Básicamente hay que aprender a predecir los flujos del comportamiento de las cosas, a complejizar poco a poco los desarrollos, y probar e iterar ideas hasta que llegas al fin que quieres lograr.

Háblanos en concreto del proyecto de colaboración con la publicación ARTECONTEXTO, ¿cómo planteaste el workshop “Imagen, redes y Algoritmos”? ¿Qué objetivos estaban fijados de antemano y cómo trabajaste con el grupo para alcanzarlos? ¿Hubo que improvisar mucho? ¿Fue provechoso afrontar el reto con Processing como herramienta y campo de experimentación?


El objetivo del taller era extremadamente ambicioso, es decir, ¿cómo sintetizar 5 años de exploraciones en arte generativo en 20 horas? Es ingenuo pensar que en ese tiempo alumnos con conocimientos mínimos de programación aprendieran a programar, así que enfocamos el taller en mostrar 3 técnicas fundamentales del arte generativo, para que los participantes jugaran con ellas y prepararan para su entrega final un proyecto que incorporara las estéticas y técnicas, mezclando herramientas de diseño que supieran usar con los elementos que más les interesaran del taller.

Preparé muchos sketchs (programas) de Processing, donde fuimos viendo paso a paso principios generales de programación, de trigonometría y el uso estético de la repetición, sistemas emergentes y el uso del azar, y principios básicos de procesamiento de imágenes. La tarea fundamental para los participantes, que los apropiaran y modificaran dentro de su visión estética, y generaran algo que representara su visión artística, más allá de su framework mental como diseñadores. Es decir, trate de explicarles mi proceso creativo de observación, apropiación e hibridación de técnicas.

Desde la perspectiva metodología el taller estuvo muy influenciado en el trabajo de Matt Pearson (zenbullets.com), ya que su proceso experimental es muy similar al mío y me ayudo a tener muchas ideas de cómo aproximarme a la metodología del taller. Desde la perspectiva técnica, no hubiera sido posible hacerlo sin Processing, maravilloso proyecto de Ben Fry y Casey Reas, que aproxima la programación visual a artistas, desde una perspectiva muy didáctica y rápida, ideal para experimentar. Es una gran herramienta para aprender a programar, porque es muy simple de comenzar con ella, pero es extremadamente poderosa por la cantidad de librerías y extensiones disponibles, y posee una vibrante comunidad que comparte, explica y complementa las capacidades del lenguaje.

¿Qué consejos darías a un estudiante que esté interesado en dirigir su carrera hacia el mundo de la programación desde la perspectiva del diseño y la cultura visual?


La primera es que hay que aprender inglés, lo cual, como extranjero, siento que es uno de los puntos débiles de la sociedad española. Si bien hay recursos en español, la información mas extensa y reciente siempre está en inglés. Los comandos que utilizas para programar son conceptos en inglés, y la mayor parte de los potenciales clientes son internacionales, por lo que el idioma es una herramienta casi indispensable.

La segunda es que hay que focalizarse, empezar leyendo mucho, experimentando poco a poco y participar en la comunidad. Gracias al mundo open source, hay una cultura de comunidad abierta, siempre dispuesta a compartir información, técnicas y ayudar cuando tienes problemas. Hay miles de buenos tutoriales en internet, y la forma más fácil de aprender es empezar a absorber la información disponible, investigar y dedicar mucho tiempo al ensayo y error.

Y tal vez la más importante es aprender a trabajar en equipo. A medida que te adentres en esta área, cada vez es más difícil trabajar proyectos en solitario, y hay que entender que el grupo puede dar más que las suma de las partes. La computación creativa diluye el rol del artista como creador, y el proceso pasa a ser tan importante como el resultado final. Esto puede ser difícil de afrontar para algunos egos, pero cuando lo comprendes e internalizas, mejora enormemente tu capacidad de aportar en los proyectos que desarrolles.

Finalmente, ¿Por qué recomendarías estudiar Visual Communication en el IED Madrid frente a otras escuelas?


Mi experiencia con el IED, tanto en el taller como trabajando con algunos egresados, es que ayuda a tener una visión del mundo que es distinta a la clásica academia. En un mundo donde lo más importante de la universidad es que aprendas a aprender, el enfoque de Visual Communication te da las herramientas base necesarias para este proceso y te permite estar en contacto con muchos ámbitos de conocimiento que enriquecerán las capacidades de los estudiantes para afrontar el mundo profesional que decidan tomar.

Deltamorph, escultura aumentada @ Awarehouse (Miami, FL), 2010

¡Gracias por tu tiempo, Gorka!

Jara Rocha.

Esta entrevista tiene una licencia Creative Commons BY-NC-SA 3.0.

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